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SOCIEDAD/MEMORIA: 25 años sin Natalia Melmann

Se cumple un nuevo aniversario del femicidio de la joven de Miramar a manos de policías bonaerenses. Las condenas, las maniobras de encubrimiento y el quinto ADN que aún espera respuesta judicial. Entrevista a Nahuel, su hermano. Por Adriana Meyer REVISTA ACCIÓN

SOCIEDAD/MEMORIA: 25 años sin Natalia Melmann

Se cumple un nuevo aniversario del femicidio de la joven de Miramar a manos de policías bonaerenses. Las condenas, las maniobras de encubrimiento y el quinto ADN que aún espera respuesta judicial. Entrevista a Nahuel, su hermano. Por Adriana Meyer REVISTA ACCIÓN

​​​​​​​Hace casi 25 años una manada de policías bonaerenses desaparecían, abusaban y asesinaban en Miramar a Natalia Mariel Melmann, un crimen que paralizó a la sociedad cuando todavía no se usaba la palabra «femicidio». Tenía 15 años. El 4 de febrero de 2001 fue vista por última vez mientras se alejaba del boliche Amadeus, donde había ido para tratar de reencontrarse con su exnovio. Cuatro días después, un pibe que paseaba su perro la encontró sin vida en el Vivero Dunícola de las afueras de la ciudad balnearia, con signos de haber sido violada y estrangulada con el cordón de su propia zapatilla. «A Natalia en el mismo Vivero le arrancaron las uñas los peritos de la policía, todo el material genético en relación a cómo se defendió se perdió, porque los policías que fueron luego condenados tenían rasguños». Nahuel Melmann, uno de los tres hermanos de Natalia, evocó ese momento con una voz pausada. Se convirtió en el vocero de la familia.​​​​​​​

«Natalia planificó una salida con sus amigas a la zona de pubs y boliches de Miramar y les dijo a nuestros padres que iba a dormir a la casa de una de ellas, o sea que en las horas del alba no la esperamos. Pero como a la tarde no había vuelto, nos empezamos a movilizar», recordó Nahuel en diálogo con Acción. A partir de la investigación se pudo verificar que cerca de las 6 de la mañana fue abordada por un hombre, Gustavo «El Gallo» Fernández, un delincuente de la zona que estaba trabajando para la policía y fue el entregador de Natalia.

​​​​​​​Encubrimiento de manual

Antes del hallazgo del cadáver, dos sujetos se habían acercado a los Melmann para decir que la habían visto camino a Mar del Sur. «Con el tiempo y en perspectiva uno entiende que estas personas que nos abordaron en la manifestación eran gente plantada para desviarnos, a través de los peritajes de los autos de los policías se encontraron rastros de Natalia en el baúl, lo sabía toda la comisaría de Miramar, con el comisario (Carlos) Grillo operaron todo el tiempo para intentar la impunidad de las personas que habían participado». «A mi papá, Gustavo, el primero que le habló de la participación policial fue el efectivo que manejaba la morguera, que se tuvo que pelear para subirse a esa camioneta y viajar con el cuerpo de Natalia, y el que manejaba le dijo: “Mire, Melmann, esto lo hicieron los ratis”. El abogado Andrés Barbieri, un comisario retirado que nos había recomendado un exintendente, nos quiso sacar del lugar, pero mi papá dejó a nuestro mejor amigo al resguardo del cuerpo». La defensa de los policías fue tomada por la controversial abogada Patricia Perelló, quien construyó la idea de que los uniformados eran «víctimas de Melmann», y de que el único autor del brutal femicidio era el «Gallo» Fernández.

​​​​​​​Los estudios de ADN demostraron que los autores del crimen fueron los policías bonaerenses Carlos Etchenique, Ricardo Suárez, Ricardo Anselmini y Ricardo Panadero. Los tres primeros fueron condenados a reclusión perpetua en 2002 por «privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía, en concurso con dos o más personas para procurar su impunidad». Al «Gallo» Fernández lo sentenciaron a 25 años como partícipe necesario, pero la Cámara de Casación redujo su pena a 10. En 2012 obtuvieron salidas transitorias y libertad condicional. En 2019 ese tribunal revocó la absolución del sargento Panadero y, finalmente, resultó condenado a prisión perpetua tras un segundo debate oral y público en 2023.

«Identificar el quinto perfil genético nos está costando, durante 2025 hubo inconvenientes con el juez de Garantías, Daniel De Marco, y con la fiscalía de Ramiro Anchou; la Justicia pone en mis padres la responsabilidad de armar una lista de individuos, avanzamos con 9 y luego retroceden a 4 perfiles que aún no fueron cotejados», se quejó el hermano de Natalia.

​​​​​​​Los Melmann tuvieron el acompañamiento de algunos organismos de derechos humanos y funcionarios, y actualmente están representados por los abogados Federico Paruolo y Yamil Castro.  «Miramar es un pañuelo, la policía aplicó el protocolo de impunidad desde el primer día», detalló Nahuel, quien confesó que tienen el temor de que les pueda pasar algo cuando los policías condenados obtengan su libertad.

Los Melmann

La casa familiar, que alguna vez tuvo su gloria, hoy se cae a pedazos. «Mi mamá recibe la jubilación mínima, tiene epoc y trastornos psicológicos, mi viejo tuvo dos infartos, yo con 45 años soy hipertenso, tengo un hermano que vive en Europa y una hermana en CABA», describió Nahuel.

​​​​​​​«Natalia era una personita muy sensible, se esforzaba mucho y llegó a ser abanderada; hija de una pareja con ideales, era muy idealista y solidaria». Su mamá, Laura Calampuca, fue militante del Partido Comunista y trabajó en el Banco Credicoop. «En pleno menemismo llegamos a un pueblo, mi viejo intentó de todo en lo laboral. Aun así Natalia nunca dejó de ser una chica alegre, que se esmeró, y su proyecto de vida era ser neonatóloga».

FUENTE Y TODOS LOS CRÉDITOS REVISTA ACCIÓN: Le la nota completa acá https://accion.coop/2026/02/04/pais/sociedad/25-anos-sin-natalia-melmann/

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