Se perdió a los 7 años… y los lobos lo adoptaron. Vivió más de una década como uno de ellos.
Colaboración: Carlos Perez Bosco
Cuando tenía solo siete años, un niño español llamado Marcos Rodríguez se perdió en las montañas de Sierra Morena. Sin familia, sin comida y sin nadie que lo ayudara, pasó días vagando solo… hasta que una manada de lobos lo encontró.

Lejos de atacarlo, lo aceptaron. Compartían su comida, dormían junto a él y, con el tiempo, Marcos aprendió a comunicarse con ellos. Vivió así durante más de una década, sin contacto humano, corriendo descalzo y aullando bajo la luna.
Años después fue encontrado y llevado de nuevo a la civilización, aunque él siempre dijo que su verdadero hogar fue el bosque. Hoy, ya adulto, recuerda esa etapa como la más pura y feliz de su vida. Porque, según sus propias palabras, los lobos nunca le hicieron daño… los hombres sí.