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Enero de 1977: las PYMES defendieron a las cajas de crédito cooperativas frente a la dictadura

Enero de 1977: las PYMES defendieron a las cajas de crédito cooperativas frente a la dictadura

Del 17 al 23 de enero de 1977, pequeñas y medianas empresas de todo el país protagonizaron una fuerte defensa pública de las cajas de crédito cooperativas, en un contexto marcado por la represión y el avance del proyecto económico de la última dictadura cívico-militar.

En noviembre de 1976 se había dado a conocer un anteproyecto de la Ley de Entidades Financieras que proponía eliminar la forma jurídica cooperativa como base de los servicios bancarios y prohibir a las cajas de crédito la captación de depósitos a la vista. Esta medida era clave, ya que dichos depósitos representaban cerca del 70% de los fondos prestables de estas entidades, y el proyecto buscaba restringirlos exclusivamente a los bancos comerciales.

El intento de desmantelar el cooperativismo de crédito no llegó a concretarse plenamente gracias a la rápida reacción del sector, organizado en torno al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC). Aun en un país atravesado por el terror de la represión, el movimiento logró frenar la destrucción total de un sistema financiero alternativo y profundamente arraigado en las economías locales.

El 17 de enero de 1977, de manera simultánea al ingreso del proyecto de ley en la Comisión de Asesoramiento Legislativo, comenzó a publicarse en el diario Clarín una extensa solicitada firmada por PYMES, tanto a título personal como en nombre de sus trabajadores. En ella reclamaban a los poderes públicos que no se obstruyera una fuente de crédito esencial para su subsistencia y desarrollo.

En el texto se destacaba que las cajas de crédito cooperativas, conformadas por los propios aportantes de fondos y usuarios del crédito, no actuaban como intermediarios con fines de lucro, sino que brindaban sus servicios bajo principios de solidaridad y reciprocidad. Además, remarcaban su fuerte anclaje territorial, ya que reinvertían el ahorro generado en cada zona dentro de la misma comunidad, oponiéndose a la concentración del crédito mediante una distribución más equitativa.

Este modelo, sostenían las PYMES, representaba un aporte positivo para una economía social, más equilibrada y regionalmente armónica, en clara contraposición al esquema financiero concentrado que se intentaba imponer.

Fuente: Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito

“El dinero de los argentinos en manos argentinas”, pág. 168, Instituto de la Cooperación (Idelcoop).

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