Su obra revolucionó profundamente la manera en que se estudia el lenguaje. Aunque durante su vida no publicó un tratado sistemático, sus ideas quedaron plasmadas en el célebre “Curso de Lingüística General”, una obra que sus alumnos compilaron después de su muerte a partir de sus clases dictadas entre 1906 y 1911 en la Universidad de Ginebra.
Saussure introdujo conceptos fundamentales que transformaron para siempre el campo lingüístico, como:
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La distinción entre lengua y habla (langue y parole), que diferencia el sistema lingüístico compartido por una comunidad del uso individual que cada persona hace del lenguaje.
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La idea del signo lingüístico, compuesto por el significante (la forma sonora o gráfica) y el significado (el concepto).
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El carácter arbitrario del signo, una de las bases de la semiótica contemporánea.
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El análisis sincrónico y diacrónico del lenguaje, distinguiendo entre el estudio del sistema en un momento dado y su evolución a través del tiempo.
Su influencia se extendió mucho más allá de la lingüística: la antropología, la filosofía, la crítica literaria, la teoría del discurso e incluso el psicoanálisis se apoyaron en sus aportes para renovar sus propios marcos de análisis.
Ferdinand de Saussure falleció en 1913, pero su legado continúa vivo en todos los campos que estudian los sistemas de signos y la comunicación humana. Su nacimiento, un 26 de noviembre, recuerda a un pensador que redefinió el modo en que entendemos el lenguaje y sus estructuras.