Cada 17 de octubre el mundo conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una jornada proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993 con el propósito de concientizar sobre la necesidad urgente de eliminar la pobreza y la indigencia en todos los países.
Un llamado global a la justicia social
La pobreza extrema continúa siendo uno de los desafíos más graves del siglo XXI. Según Naciones Unidas, más de 700 millones de personas en el mundo aún viven con menos de 2,15 dólares por día, careciendo de acceso a servicios básicos como alimentación, salud, educación y vivienda.
El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza busca dar voz a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad, promover políticas públicas inclusivas y fomentar la cooperación entre los Estados, las organizaciones sociales y la ciudadanía.
Un origen vinculado a la dignidad humana
La fecha tiene su origen en una manifestación realizada en París, el 17 de octubre de 1987, cuando más de 100.000 personas se reunieron en la Plaza del Trocadero —lugar donde se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos— para reclamar por la dignidad de las personas que viven en pobreza.
En 1992, la Asamblea General de la ONU reconoció oficialmente esa fecha mediante la resolución 47/196, estableciéndola como un día de reflexión, compromiso y acción colectiva.
Más que una conmemoración, un compromiso
Erradicar la pobreza no se limita a mejorar los ingresos: implica garantizar derechos, igualdad de oportunidades y acceso a una vida digna.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por la ONU en 2015, colocan la erradicación de la pobreza en todas sus formas como el primer objetivo global, reafirmando que “nadie debe quedar atrás”.
Un futuro más justo es posible
Este día invita a reflexionar, pero también a actuar: apoyar iniciativas solidarias, promover la inclusión laboral, colaborar con organizaciones comunitarias y exigir políticas que reduzcan la desigualdad.
La pobreza no es un destino, sino una injusticia que puede y debe ser transformada.