Ultima Noticia 31 - EL TALAR NOTICIAS

Vaya al Contenido
Biodigestores anaeróbicos

Si la basura se separa, deja de ser basura

Charla sobre biodigestores anaeróbicos en el Club Tigre Juniors (Cazón 646, Tigre Centro) el sábado 6 de octubre a partir de 16.00hs., entrada libre y gratuita. Disertarán: Álvaro Huguet y Mariano Canedo.

Separar residuos, reutilizarlos, transformarlos. Nuevos productos y trabajos a partir del tratamiento de la basura. Bonos de carbono: posibilidad de implementar proyectos que reducen emisiones de gases de efecto invernadero.
La bolsa de basura aúna plásticos, cáscara de banana, papas, vidrios, huesos, latas, cartón mojado, etc., etc.. Así vista, es un asco, pero si estos elementos se separan, por un lado los residuos sólidos urbanos (plástico, vidrio, latas, cartón) y por otro los orgánicos (cáscaras de banana, papas, huesos) ya estamos dando un gran paso: a los residuos sólidos urbanos se los llevará un reciclador (si está cooperativizado, mucho mejor) y con los orgánicos podemos hacer compost, es decir nueva tierra. Si esto se hace en gran escala, vecinos de una manzana o de todo un barrio, el provecho puede ser mayor aún, ya que es posible obtener energía limpia.
“La basura separada no es más basura. Es un recurso altamente rentable”, afirmó Álvaro Huguet, licenciado en Química, que puso todo su conocimiento en la investigación sobre desarrollo sustentable.
“La mayor riqueza está en los residuos orgánicos domiciliarios porque allí están todos los nutrientes que tendrían que volver a la tierra”. Con esta aseveración como estandarte, Álvaro propone la construcción de biodigestores anaeróbicos que permiten obtener energía a partir de gas metano y un barro que será el alimento para lombrices rojas californianas que producirán lombricompuesto, el mejor fertilizante natural que vale U$S 280 la tonelada.
Uso productivo de los residuos orgánicos
Los biodigestores son bastante utilizados para el tratamiento de residuos orgánicos (incluso cloacales); en su mayoría son aeróbicos y tienen sus inconvenientes.
“La materia orgánica domiciliaria no es homogénea, porque un pedazo de carne no es lo mismo que una cáscara de banana, se degradan con tiempos distintos. Entonces si se hace una parva con este material, se puede transformar en algo pestilente”, indicó Álvaro, quien desarrolló un biodigestor anaeróbico.
“Yo propongo la digestión anaeróbica, es decir sin oxígeno. En un tanque totalmente hermético se coloca la materia orgánica, con agua. Allí trabajan las bacterias anaeróbicas que producen, además, gas metano. Entonces, por un tubo, el gas se va hacia el gasómetro donde se almacena y luego se utiliza para energía calórica o eléctrica. Por otro lado va a salir esa materia descompuesta que la lombriz va a transformar en su totalidad. Esto dará como resultado un lombricompuesto de primera calidad, certificado por el Inta”.
Como se ve, existe solución para el grave problema que genera la basura y, además, “se puede hacer de manera altamente rentable. Por un lado se reciclan los residuos sólidos urbanos y con ese dinero se les paga a los empleados; por otro, se obtiene el lombricompuesto (por cada tonelada de orgánico se saca media tonelada de lombricompuesto) que se vende a U$S 280 por tonelada”, precisó Álvaro y aseguró: “Dentro de unos años, cuando se termine el festival de la soja, tendrán que poner varias toneladas de lombricompuesto por hectárea si quieren producir algo”.
Es necesario que cada Municipio tenga su centro integral de reciclado y es posible. “No hace falta tener dinero porque existen los Bonos de Carbono. Hace falta tener decisión política”.
El protocolo de Kioto comprometió a todos los países para que tengan una emisión acotada de gases efecto invernadero (producidos por las industrias, autos, ganadería, etc.). Se le otorgó a cada país un cupo del cual no se puede exceder. Los países industrializados lo exceden, en cambio países como el nuestro no completan ese cupo. Todos los países que se exceden, pagan una especie de multa. Ese dinero conforma un fondo que se utiliza para financiar proyectos que evitan o reducen los gases de efecto invernadero. De ese fondo salen los Bonos de Carbono.
En el 2004, el biodigestor anaeróbico desarrollado por Álvaro Huguet fue habilitado para obtener los Bonos de Carbono.
Con los Bonos de Carbono, un Municipio puede poner en práctica este proyecto, generando trabajos genuinos, energía limpia, lombricompuesto, achicando drásticamente el gasto en la recolección tradicional de basura.
Esta tecnología se implementa en barrios cerrados ya que reduce el gasto de expensas; se puede poner en práctica en colegios, hospitales, en urbanización de villas; es un excelente sistema de tratamiento cloacal para la isla.
“Cuando la gente entienda que la contaminación puede volver por la canilla de la cocina, entonces se darán cuenta de que se deben modificar conductas”, sentenció Álvaro.
No debe imponerse el temor a que desaparezcan trabajos, no hay que boicotear las soluciones que requiere la crisis ecológica a la que nos enfrentamos. Si desaparece un trabajo, nacen muchos otros. El mundo actual requiere que, a grandes problemas, generemos muchas pequeñas soluciones.
Regreso al contenido